Por Luis Vicente León | Prodavinci
Por mi trabajo, soy lo que podría llamarse un viajero frecuente. Ya se imaginarán ustedes lo que significa para mí la situación que estamos viviendo en Venezuela con los pasajes aéreos, tanto nacionales como internacionales. Mis opciones se han reducido dramáticamente y ahora para conseguir boletos me quedan sólo dos alternativas. La primera es llamar a cuanta gente conozco para mendigar una ayudadita con una reserva a como dé lugar. La segunda es pedirle a las instituciones y empresas que me invitan que paguen los pasajes en dolares a tarifas que definitivamente triplican (o más) los parámetros normales para distancias equivalentes. Lea el Artículo Completo AQUI ...
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