Dámaso Jiménez / La Patilla
Luego de dos horas de espera es posible que corra con suerte y pueda cazar un pollo, un litro de leche, dos paquetes de harina PAN -porque las del gobierno no existen-, café, margarina, papel higiénico, un par de afeitadoras, jabón, desodorante, productos tan ansiados en cualquier hogar que pueden llegar a cambiar incluso hasta el ánimo y la esperanza de sobrevivencia de una familia en este país al revés, no importa que dejes tu trabajo botado, pospuesto tus planes, desatendido los pagos, abandonadas las responsabilidades cotidianas o dejado a los muchachos naufragando a la salida del colegio. Hace tiempo que vivir en Venezuela dejó de ser vida y se convirtió en este largo y caótico inquilinato en una cola. CLIC AQUI para seguir leyendo...
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