José Domingo Blanco (Mingo) / ND
Para Tarek William Saab, el nuevo Defensor del Pueblo, que tres muchachos permanezcan privados de libertad, a cinco sótanos de profundidad, completamente incomunicados, encerrados en celdas diminutas, gélidas como una cava de la morgue, no es tortura. Que estos muchachos lleven cinco meses sepultados en esos calabozos donde es imposible saber cuándo es de noche o de día, para el Defensor del Pueblo, no es tortura. Que Lorent, Gerardo y Gabriel no escuchen sino sus pensamientos transformados en gritos y la única luz que reciban sea la de las lámparas incandescentes que jamás se apagan, no es tortura. Para Tarek -quien ventila en su curriculum la Defensa de los Derechos Humanos, presidió la comisión de DDHH de la Constituyente para la elaboración de la nueva Carta Magna Bolivariana y a quién tantas veces oí reclamar por la libertad de inocentes y condenados en esos años que los chavistas llaman la Cuarta República- esta situación, no es tortura. CLIC AQUI para seguir leyendo...
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