Carlos Blanco / El Nacional
Esta exigencia es compartida por una porción mayoritaria de ciudadanos, chavistas y opositores. Se ha objetado que el susodicho no va a querer renunciar y que al colocar la decisión a su arbitrio, si no le da la gana, pues, no le da la gana. Las renuncias son voluntarias cuando alguien muy enfermo toma conciencia del colapso; o, si está sano, al aspirar a una mejor posición, y tal vez cuando desee retirarse al descanso aunque no sea el eterno. De resto, las renuncias son “ayudaítas”, al exigirla el jefe al empleado, caso en el cual este atiende el requerimiento si el costo de no hacerlo es mayor que el beneficio. CLIC AQUI para seguir leyendo...
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