Por José Guerra / El Nacional
En esta coyuntura en la cual Venezuela va a un desenlace de la crisis que hoy vive, dos propuestas se disputan el poder. Son dos y únicamente dos las tesis políticas que hoy dirimen sus fuerzas. Hoy no cabe una tercera vía. La primera es la del socialismo del siglo XXI, y la segunda, la de la democracia progresista. Los experimentos socialistas basados en el marxismo-leninismo y el estalinismo, como el venezolano, han significado el control y la centralización del poder del Estado por parte de una camarilla del partido de gobierno. Basta mirar la composición y el papel que cumplen los poderes Legislativo y Judicial para comprender el dominio absoluto de la institucionalidad política por una falange. Esto ha llevado a un vaciamiento de la democracia como forma de gobierno, toda vez que los poderes que deberían contrabalancear la tendencia siempre autoritaria del Ejecutivo literalmente no existen. Democracia no es exclusivamente votar cada cierto tiempo. CLIC AQUI para seguir leyendo...
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