Por Laureano Márquez / Runrunes
Mi muy querido y predilecto hijo prodigo:
Sabes que por ser Dios me encuentro en todas partes. Me calé completico tu discurso de memoria y cuenta, cumpliendo con mi deber ineludible de ser omnisciente. En un determinado punto – frente a las adversidades que se le avecinan al país por la crisis de los precios del petróleo- te oí decir, haciendo uso de tu libre albedrío: “Dios proveerá”.
Mi pequeña y hermosa criatura: Yo ya proveí. ¿Es que acaso no te has dado cuenta? CLIC AQUI para seguir leyendo...
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