Alexander Cambero / El Nacional
El régimen siempre le ha temido. La feroz persecución desatada en su contra tiene su origen en la facilidad con la cual Leopoldo López se inserta en la gente. Un carisma único con la valentía de honrar sus ideas con la convicción de un profundo amor por la patria. Fue asentando una fresca presencia popular que aturdía al patriarca inútil. El extinto Hugo Chávez mantenía una vigilancia permanente de sus actividades. No había mesa de trabajo en Cuba en donde no estuviera colocado como punto de análisis. La Sala Situacional de Miraflores revisaba periódicamente estudios de opinión para saber su grado de aceptación. Cuando esas investigaciones arrojaron que su popularidad rebasaba la del presidente, organizaron todo un ardid judicial para impedir sus actividades. Primero una campaña de desprestigio que incluyó a su familia, y luego la inhabilitación que le imposibilitara seguir avanzando. La gerontocracia habanera recomendó su linchamiento político, un hombre con semejante potencial era una bomba de tiempo para un proceso en crisis permanente. Una administración corrupta y cromosómicamente incapaz no podría contrarrestar el ímpetu arrollador de un liderazgo moderno y democrático. Por eso un buen día Fidel le preguntó a Hugo Chávez: “¿Te imaginas a Caracas gobernada por Leopoldo López?”. No, balbuceó el patriarca muerto. Atiende, esto es gravísimo. “Tu principal adversario llegaría a gobernar la capital del país." CLIC AQUI para seguir leyendo...
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